¿Cómo usted puede hacerse rico dejando de producir basura?
Es el nombre de una clase que damos aquí en la granja, a niñas, niños y adultos. Empieza con una pregunta incómoda y termina con las manos en la tierra. En esta página la compartimos completa — y todo lo demás que enseñamos — para que cualquier persona en Guatemala pueda usarlo, venga o no venga.
Queremos que todo Guatemala tenga esta experiencia
Vengan a la granja o no.
Hay días que cambian a una persona. Un niño que entiende, de golpe, que la cáscara que iba a tirar es comida para una gallina, y que esa gallina le da un huevo. Un papá que suma cuánto gasta al mes en algo que podría producir atrás de su casa.
Esos días no deberían depender de tener carro, ni de vivir cerca del lago, ni de poder pagar un curso.
Por eso todo lo que enseñamos está aquí, gratis y en español. Y por eso existe un camino claro para quien quiera llevarlo más lejos y dedicarse a esto de forma profesional.
La clase completa
Hacerse rico dejando de producir basura
Y creando una vida feliz en el intento.
La clase arranca con una lista de compras. La que cualquiera hace: comida, frijoles, una casa. Y después la de verdad, la del mercado del sábado — canasta, tomate, cebolla, carne.
De ahí sale la pregunta que sostiene todo lo demás: ¿cuánto de lo que compramos termina en la basura, y cuánto de esa basura era dinero?
Un costal de latas de metal puede llegar a costar Q100.
Y la bolsa plástica que nos dan en la tienda — esa que usamos diez minutos — tarda entre 100 y 1000 años en descomponerse. O no se descompone: se rompe en microplásticos que ya no salen de ningún lado.
La canasta de siempre hace el mismo trabajo y dura años. No es nostalgia. Es cuentas.
Cuidar y dejar de desperdiciar.
Después salimos al patio. Las cáscaras van a las gallinas. Lo que las gallinas no comen se vuelve composta. La composta se vuelve tierra. Y con esa tierra los niños siembran algo que se van a comer.
Nadie sale de ahí con una lección sobre el medio ambiente. Salen con una cuenta que les cuadra.
Sin complicarse
Composta para principiantes
Lo que hay que saber cabe en una página. Lo demás se aprende haciéndolo.
Verde y café: la única receta que importa
Todo lo que va a una pila de composta es una de dos cosas.
Verde es lo húmedo y lo que se pudre rápido: cáscaras de cocina, monte recién cortado, estiércol, pulpa de café. Trae nitrógeno.
Café es lo seco: hojas secas, cartón, papel, paja, aserrín, viruta. Trae carbono.
La proporción que se enseña en los libros es de 30 partes de carbono por 1 de nitrógeno. Está bien saberla. Pero en la práctica nadie pesa nada.
La prueba que sí se usa
Huela la pila. ¿La voltea y no huele mal? Tiene suficiente carbono. ¿Huele feo? Le falta café — hojas secas, cartón, papel. Así de simple.
En nuestra casa la que decide es mi esposa. Si ella dice que huele, necesitamos más carbono.
Cómo se arma
Acueste una capa de material verde.
Tápela con una capa de material café.
Repita hasta llegar a un metro de alto por un metro de ancho — ese tamaño es el mínimo para que la pila agarre calor.
Móntela como cuadro de 80 centímetros y vaya jalando hacia los lados, para que no le quede un volcán.
Voltéela. Entre más la voltee, más rápido. Nosotros apuntamos a tres veces por semana durante cuatro semanas — y no siempre lo logramos.
La humedad
Agarre un puño y apriételo. Quiere que salgan dos gotas, no más. Si chorrea, va a empezar a oler.
Por qué se voltea
Meta la mano una pulgada dentro de una pila trabajando y quema. Ese calor son los microorganismos comiendo — y necesitan oxígeno. Si la deja quieta se queda sin aire, los buenos se mueren, y los que toman el control son los que huelen mal.
Voltearla es darle aire. Esa es toda la razón.
Cuándo está lista
Sin terminar: se ve en terrones, mojada, con hojas enteras y paja que todavía se reconoce. Terminada: se desmorona, huele bien de verdad, y pasa por el cernidor.
No la use caliente. Puede quemar las plantas y puede traer todavía lo que el proceso no alcanzó a destruir.
No se preocupe por la ciencia
Adentro de esa pila pasa una cantidad enorme de cosas y, con toda honestidad, la mayoría se me escapa. Usted no necesita entenderlas.
Mi abuela hacía composta hermosa y sabía una fracción de la ciencia. Lo que tenía era confianza en sus sentidos.
El sistema que ven en la clase
El gallinero que hace la composta por usted
Cama profunda: la pila vive debajo de las gallinas, y ellas la trabajan todos los días.
Todo el mundo ha oído hablar de gallinas de patio libre, y está bien. Pero se pierde lo que de verdad importa: no es cuánto espacio tienen. Es que tengan suelo fresco, seguido.
En la casa de las gallinas el piso no se limpia: se alimenta. Se le echa carbono encima, seguido. Paja, aserrín, hojas secas, cartón — lo que consiga.
Las gallinas escarban, voltean, comen los bichos que aparecen, y hacen su parte. Abajo se va formando composta sola.
Los dos errores de siempre
Que no esté suficientemente profunda. Sesenta centímetros debería ser el mínimo. La nuestra llega a unos 80.
Que le falte carbono. Ahí empieza a oler, y en vez de una cama viva llena de bichos para que las gallinas escarben, le queda un lodazal. Las gallinas se enferman y de ahí se degrada todo.
En estos sistemas no existe el exceso de carbono. Nunca le va a sobrar.
La sorpresa honesta: aunque afuera esté soleado y templado, muchas veces las gallinas prefieren quedarse adentro — porque la pila caliente les da todo lo que necesitan.
Escarbe en un gallinero de cama profunda que lleve tiempo y va a encontrar composta lista para cernir, ahí mismo.
Descarga gratuita
El agua en su terreno
Un manual de 50 páginas sobre cómo separar las aguas grises de las negras — y qué hacer con cada una.
Tres tipos de agua salen de una casa y por el canal se ven iguales. No lo son — ni en lo que traen, ni en lo que se puede hacer con ellas, ni en el riesgo.
El manual explica por qué el pozo ciego siempre termina fallando, cómo se hace una fosa de dos cámaras y su campo de infiltración, cómo se construye un humedal de grava sembrado, y cómo se arma un círculo de banano — que es la versión que cualquiera puede hacer en un fin de semana con una pala y lo que tenga en el patio.
Está escrito para familias, con medidas y distancias. Se puede imprimir y repartir.
Escuelas, colegios, grupos de mujeres, cooperativas, familias. De cualquier edad.
Hacemos días de campo en Granja Tz’ikin, arriba del Lago Atitlán. Se ve todo funcionando: las gallinas, la composta, el agua, los huertos, el bosque comestible. Y todos meten las manos.
No tenemos un paquete fijo, y es a propósito. Hay grupos que se quedan a dormir y comen aquí los tres tiempos. Hay grupos que vienen media mañana en camioneta y con presupuesto corto. Las dos visitas son buenas — pero no se diseñan igual.
Así que primero platicamos. Nos cuenta cuántos son, de qué edades, cuánto tiempo tienen y qué le gustaría que se lleven. Y armamos el día alrededor de eso.
No hace falta que el grupo viaje. A veces lo que se necesita es que la escuela se quede con algo funcionando.
Damos consultoría y talleres para diseñar e instalar huertos escolares y sistemas de limpieza natural de agua.
Un huerto escolar bien diseñado no es una jardinera con rótulo. Es un sistema que produce de verdad, que se sostiene con el trabajo de los alumnos, y que sigue vivo en las vacaciones. Eso se diseña antes de sembrar.
Y un humedal sembrado le resuelve a la escuela el agua de las pilas y los lavamanos sin bomba, sin químicos y sin recibo mensual — y de paso se vuelve la mejor clase de ciencias que van a dar en el año, porque está ahí y se puede tocar.
Trabajamos el diseño con ustedes, y el taller de montaje lo hacemos con los alumnos y los maestros. Así no queda una obra que alguien vino a dejar: queda gente que sabe repararla.
Huertos escolares
Diseño, montaje con los alumnos, y un plan que aguanta las vacaciones
Agua limpia sin químicos
Humedales sembrados y círculos de banano para las aguas grises
Talleres para maestros
Para que el sistema siga funcionando cuando nosotros ya no estemos
No hace falta título, ni inglés, ni haber estudiado antes. Hace falta querer.
Dos semanas
Jardinero regenerativo profesional
Todo lo necesario para manejar un espacio productivo orgánico y vivir de ello. Es el programa para quien quiere trabajar la tierra como oficio.
Manejo holístico de animales
Producción de composta a escala, no solo de patio
Manejo de espacios productivos orgánicos
Suelo, agua y siembra en el ciclo completo
Tres meses
Formación de maestros y liderazgo
Salir certificado como diseñador de permacultura y como maestro — con todo lo que eso implica. No solo saber hacerlo: poder enseñarlo y sostener un proyecto propio.
Diseño de permacultura completo, con certificación
Cómo enseñar: dar una clase que la gente recuerde
Liderazgo y manejo de proyectos
Práctica real en la granja, con grupos de verdad
Los dos programas requieren aplicación. Llene el formulario de abajo y le escribimos para agendar una llamada corta: nos cuenta de dónde viene y qué quiere hacer, y vemos juntos si le queda — y cómo hacerlo posible.
Aplicar
Empiece su aplicación
Para los programas de dos semanas y de tres meses. Si lo suyo es una visita de un día, escríbanos mejor por WhatsApp — es más rápido.
Aplica a la pasantía
Cuéntanos un poco de ti y cuándo te gustaría venir. Leemos cada aplicación nosotros mismos.
Dudas
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta traer a mi grupo?+
Depende de lo que armemos. No es lo mismo medio día que quedarse a dormir con todas las comidas incluidas. Escríbanos por WhatsApp, nos cuenta qué tiene en mente, y le pasamos números reales para ese plan.
¿Tengo que saber algo antes de venir?+
Nada. La clase está hecha para que funcione con niños de primaria y con adultos que nunca han sembrado.
¿Dónde queda la granja?+
Granja Tz’ikin, arriba del Lago Atitlán. Al agendar le mandamos indicaciones y opciones de transporte.
¿Los programas largos son en español?+
Sí. Trabajamos en español y en inglés, y los dos son bienvenidos.
¿Puedo usar el material en mi escuela sin venir?+
Para eso está esta página. Descargue el manual, use la clase, repártalos. Si los usa, nos encantaría saberlo.
Hablemos
Cuéntenos qué grupo trae, o qué quiere aprender. Contestamos nosotros.